Artista invitado  

 

 

Biografía

Pablo Ruiz Picasso nació en la ciudad andaluza de Málaga, el día 25 de octubre de 1881, concretamente en el número 36 de la Plaza de Riego. Posiblemente el más genial de los pintores modernos vió por primera vez la luz del mar Mediterraneo, luz y color que reflejaría a lo largo de toda su obra. Empezó pronto su afición por la pintura y el dibujo, alentado por sus padres: D.José Ruiz Blasco, profesor de la Escuela de Bellas Artes de la capital andaluza y María Picasso López.

     A los diez años se translada toda la familia a La Coruña ya que su padre accede a ser profesor en la Escuela de Bellas Artes de esta ciudad, donde Pablo es admitido con solo 11 años. Así comienza su carrera profesional viajando más tarde a Barcelona para seguir sus estudios oficiales en la capital catalana.

     Posiblemente su primera obra pública sea "Primera Comunión" presentada por el joven Picasso en Abril de 1896 en la Tercera Exposición Municipal de Bellas Artes de Barcelona. Más tarde recibiría una mención de honor por "Ciencia y Caridad", cuadro que presenta en Madrid, donde ingresa en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando. Su carácter innovador hace que se aleje del dogmatismo de las escuelas oficiales comenzando a pintar por su cuenta y relacionándose con personajes relevantes del mundo artístico. A comienzos de siglo hace su primera visita a París donde conoce al marchante catalán Pere Mañach y realiza sus primeras exposiciones colectivas en la capital gala. Además realiza su primer cuadro francés "Le moulin de la Galette".

     En 1901 empieza su "período Azul" (1901 - 1904) con los bocetos de su obra fundamental de esta línea colorista: "La vida". Poco tiempo después comienza la "época rosa" (1905 - 1906) exponiendo en la galería Serrurier de París donde se empiezan a valorar y comprar sus obras, conociendo aquí a Henri Matisse.

     Ya en 1907 pinta su famoso "Las demoiselles d'Avignon", y empiza su época Cubista. Con Geroges Braque conforma lo que denominaría la "revolución cubista". Dentro de este estilo realiza además esculturas, la "Cabeza de Fernande" su mejor ejemplo, es un retrato escultórico de su compañera Fernande Olivier, con quien viviría hasta 1912. Un año antes expone por primera vez en Nueva York, concretamente en la galería Stieglitz's Photo-Secession. Su actividad artística es frenética y sus exposiciones contínuas, esta situación y la relación de Picasso con Eva Gouel -en la que se inspiran algunas de sus obras como "Ma Jolie"- , provoca que Fernande lo abandone. Eva, entonces se irá a vivir con él, precisamente cuando muere su padre, el 2 de mayo de 1913.

     El pintor Malagueño ya es conocido en todo el mundo y realiza su primera retrospectiva en Munich. Comenzada la Primera Guerra Mundial a la que se incorporan muchos de sus amigos, Eva enferma de tuberculosis muere a finales del 1915. Esto hace que Picasso hasta el verano del siguente año no realice ningún trabajo comercial. Su interés por otras artes, en especial por la música y el ballet, le lleva conocer a grandes maestros como Stravinsky o Manuel de Falla. Una componente del Ballet Ruso de Diaghilev, Olga Koklova, se convertirá poco tiempo después, en su esposa. Desde este momento Picasso realiza numerosos decorados y vestuarios para obras de Ballet. El día 4 de febrero de 1921 nace Pablo, su hijo.

     A principios de la decada de los veinte aparece una sorprendente tendencia "neoclasica", sus versiones de "Tres músicos" y más tarde "La flauta de Pan" reflejan magistralmente ese estilo.

     La aparición en su vida de otra mujer (Marie-Thérèse Walter) y las tendencias surrelistas se reflejan en "Les Metamorphoses", obras eróticas. Conoce a Miró y Dalí, el primero será gran amigo suyo, pero con Dalí las relaciones sólo son de admiración profesional.

     Casi en 1935 regresa a España y aparecen en él las influencias taurinas, los aguafuertes "Minotauromaquia" y otras obras donde el minotauro y las corridas de toros son su centro de inspiración. Poco le duraría la alegría española ya que en 1936 se declara la Guerra Civil donde Picasso se une a los republicanos que le nombran director del Museo del Prado, cargo que nunca llegó a ejercer.

     El día 1 de mayo del 37 comienza la obra más famosa del arte contemporáneo, el "Guernica", que le fue encargada por la República para representar a España en el pabellón de la Exposición Universal de París. Ya para entoces Picasso vivía con una nueva compañera, la fotógrafa Dora Maar. Al finalizar la guerra se autoexilia en Francia. Poco antes, en Enero de 1939 moriría su madre en Barcelona. Todas estas experiencias unidas a una nueva Guerra Mundial hacen que Picasso adopte una posición política comprometida al afiliarse al Partido Comunista Frances en 1944.

     Poco después y entre trabajos y exposiciones conoce a su nuevo amor Françoise Gilot, con quien tendría dos hijas: Claude y Paloma. Su compromiso político hace que realice numerosas obras pacifistas: "La Paloma", "Matanza en Corea", "Guerra y Paz"...Pero su vida sentimental se resiente una vez más y Françoise y sus dos hijas abandonan al pintor que se une a Jacqueline Roque Hutín con quién se casaría más tarde, en 1961. Durante los años 50 se dedica a organizar grandes retrospectivas por todo el mundo y realiza estudios sobre obras clásicas como "Las Meninas" de Velázquez.

     Ya en 1963 se inaugura el Museo Picasso de Barcelona, importante institución a la que el propio Picasso dona todas las obras que le pertenecen ya en 1970. Durante estos años los reconocimientos y las exposiciones son innumerables: "American Tribute to Picasso", "Picasso et le Théâtre", "Picasso and Man", "Hommage á Picasso"...

Sus últimos trabajos los realiza con casi 91 años. Se titulan "Embrace" y "Figuras reclinándose", y son una pintura y un dibujo respectivamente.

Poco después en 1973 fallece en Notre-Dame-de-Vie de Mougins y es enterrado en su castillo de Vauvenargues.

 

Obras representativas de Picasso:
Primera Comunión P. Picasso, Primera Comunión, 1895-96, óleo soble lienzo, Museo Picasso, Barcelona.
Con comentario.
Yo, Picasso P. Picasso, Autorretrato: Yo, Picasso, 1901, óleo soble lienzo, colección privada.
Ciencia y caridad P. Picasso, Ciencia y caridad, 1905, 88 x 68 cm., óleo soble lienzo, Museo Picasso, Barcelona.
Guernica P. Picasso, Guernica, 1937, 349 x 776 cm., óleo soble lienzo, Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía , Madrid.
Con comentario.
Mujer en Azul P. Picasso, Mujer en Azul, 1901, 133 X 100 cm., óleo soble lienzo, Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía , Madrid.
Con comentario.
La vida P. Picasso, La vida, 1903, óleo soble lienzo, Cleveland Museum of Art.
Con comentario.
La tragedia P. Picasso, La tragedia, 1903, 105 x 69 cm, óleo sobre tabla, National Gallery of Art, Washington D.C.
Con comentario.
Familia de Saltimbanquis P. Picasso, Familia de Saltimbanquis, 1905, 213 x 229 cm., óleo soble lienzo, National Gallery of Art, Washington D.C.
Con comentario.
La toilette P. Picasso, La toilette, 1906, óleo soble lienzo, Albright Knox Art Gallery, Buffalo.
Con comentario.
El harén P. Picasso, El harén, 1906, 154,3 x 109,5 cm., óleo soble lienzo,Cleveland Museum of Art. Ohio.
Con comentario.
Las Señoritas de Avignon P. Picasso, Las Señoritas de Avignon, 1907, Metropolitan Museum of Art, New York City.
Con comentario.
Los Pájaros muertos P. Picasso, Los Pájaros muertos, 1912, 46 x 65 cm., óleo soble lienzo, Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía , Madrid.
Con comentario.
La flauta de pan P. Picasso, La flauta de pan, 1923, 205 x 174,5 cm., óleo soble lienzo, Museo Picasso. París.
Con comentario.
Instrumentos de música sobre una mesa P. Picasso, Instrumentos de música sobre una mesa, 1925, 162 x 204,5 cm., óleo soble lienzo, Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía , Madrid.
Con comentario.
Figure P. Picasso, Figure, 1928, 73 x 60 cm., óleo soble lienzo, Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía , Madrid.
Con comentario.
La nageuse P. Picasso, La nageuse, 1934, 182 x 216 cm., Carboncillo sobre lienzo, Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía , Madrid.
Con comentario.
Madre con Niño Muerto P. Picasso, Madre con Niño Muerto, 1937, 55 x 46 cm., Barra de color, grafito y óleo sobre lienzo, Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía , Madrid.
Con comentario.
Mujer sentada en un sillón gris P. Picasso, Mujer sentada en un sillón gris, 1939, 130 x 97 cm., óleo soble lienzo, Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía , Madrid.
Con comentario.
Naturaleza Muerta P. Picasso, Naturaleza Muerta, 1944, 81 x 100 cm., óleo soble lienzo, Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía , Madrid.
Con comentario.
Las meninas P. Picasso, Las meninas, 1957, 194 x 260 cm., óleo soble lienzo, Museo Picasso en Barcelona.
Con comentario.
El Pintor y la Modelo P. Picasso, El Pintor y la Modelo, 1963, 130 x 195 cm., óleo soble lienzo, Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía , Madrid.
Con comentario.
Retrato de Ambroise Vollard P. Picasso, Retrato de Ambroise Vollard, 1910.
Frutero y pan sobre una mesa P. Picasso, Frutero y pan sobre una mesa, 1909.
Guitarra P. Picasso, Guitarra, 1913.

 

Ha sido tantas cosas .... además del PINTOR, Ceramista, Dibujante, Escultor, Fotógrafo, Grabador, ...


extraído de la Fundación Picasso  http://www.fundacionpicasso.es

Ceramista. La labor de Picasso en el campo de la cerámica, al contrario que en otras actividades artísticas suyas (grabado, dibujo, pintura, escultura…) es bien tardía.

En julio de 1946 había asistido, procedente de Golfe-Juan, a una exposición de cerámicas en la villa de Vallauris, conociendo, casi inmediatamente, pocos días después, el taller Madoura -propiedad del matrimonio Ramié-. "Aquel día -recuerda Georges Ramié- salieron tres piezas de sus manos: tres piezas que fueron, y siguen siendo para los testigos de aquellas horas apasionantes, como los más poderosos talismanes. [...] Una vez terminadas, se quedaron sobre el tablero en espera de un completo secado y de una futura cocción y su autor desapareció sin más noticia. Pasaron los meses, y varias veces hubo ocasión de cocer las piezas abandonadas. [...] Pero, como ocurre en Le Roman de la Rose, un año más tarde, día tras día, Picasso, nuevamente de vacaciones, reemprendió el camino de Vallauris y de su exposición. Con alegría encontró el taller de su primer intento y, con maravillosa sorpresa, las tres piezas del año anterior que, en un exceso de pesimismo irracional, había creído desaparecidas para siempre en quién sabe qué definitivo infortunio".

Así, en agosto de 1947, Picasso, con el modelado de un pequeño toro, inicia una densa y fructífera labor como ceramista, patente también en los numerosos estudios que sobre jarrones y figuras zoomórficas ejecutó en sus cuadernos de dibujo.

Platos, fuentes, vasos, jarrones, mosaicos, vasijas, figuras torneadas, placas, tejas… componen la base del mundo picassiano para los temas que siempre le fueron propicios -los talleres, la tauromaquia, los desnudos, la gastronomía, la vida familiar…-, sin abandonar nunca su interés por la obra gráfica, la escritura y la pintura.

Instalado hacia la primavera de 1948 en La Galloise, una casa cercana a Madoura, desde aquí afianzará, con maestría, su incursión en este nuevo y singular campo de la cerámica, manteniendo un estrecho contacto con los artesanos del Midi francés. Este mismo año, en septiembre, expondrá por vez primera sus trabajos como ceramista en el Musée Grimaldi de Antibes ("Picasso. Céramique. Peinture. Dessin"), una muestra que abrirá paso a otras donde el pintor dará a conocer su febril producción en este nuevo lenguaje artístico que no abandonará hasta 1971, poco antes de su muerte.

Así, su taller Fournas, en Vallauris, una vieja destilería de perfumes donde trabajará entre 1949-1954, se convertirá en el templo de donde partan las esculturas y las cerámicas más representativas de este periodo, el cual ha sido investigado por especialistas como Georges Ramié (Cerámica de Picasso. Barcelona: Ediciones Polígrafa, 1974), Marilyn McCully (Picasso, painter and sculptor in clay. New York: Harry N. Abrams, Inc., Publisher, 1998, y Ceramics by Picasso. Paris: Éditions Images Modernes, 1999) o Kosme de Barañano (Picasso. El diálogo con la cerámica. Valencia: Fundación Bancaja, 1998).

 
Dibujante. Picasso es uno de los más destacados y fecundos dibujantes de la historia del arte. Esta faceta es fundamental para entender el resto de su obra, pues la visión de conjunto de sus dibujos nos permite seguir, paso a paso, el desarrollo de sus ideas y la gestación de grandes composiciones pictóricas. Podría decirse que Picasso pensaba dibujando, que su mano era una extensión de su mente, siempre en efervescente búsqueda creativa, en constante trasformación. Pero no debe olvidarse que muy a menudo estas obras son autónomas, concebidas como un fin en sí mismas. Empleó todo tipo de técnicas (mina de plomo, lápiz negro o de color, carbón, pluma, pincel, tinta china, aguada, acuarela, gouache) y de soportes (papel de dibujo, de carta, lienzo, cartón, servilletas, hojas de periódicos y revistas, todo lo que encontraba a su alcance), pero la principal de sus experimentaciones fue la conceptual. Muchos de sus dibujos se plasmaron en cuadernos: se conocen 175, creados entre 1894 y 1967; algunos, lo suficientemente pequeños como para llevarlos siempre encima y permitirle anotar sus interpretaciones del entorno; los más grandes, cosidos o con espiral, los tenía en su estudio y los usaba para realizar bocetos preparatorios e intermedios de pinturas o esculturas. Pero es difícil hablar de "bocetos" en Picasso: sus innumerables formulaciones e invenciones son más bien incesantes experiencias que quiere conocer hasta agotarlas. Pareciera que no existe una obra definitiva, sino que las diferentes variaciones forman una obra completa. Para el espectador, a menudo las pinturas de Picasso pueden parecer extremadamente espontáneas, resueltas inmediatamente en el lienzo, pero en realidad muchas fueron producto de un largo proceso de experimentación y prueba a través del dibujo.  
Escultor.  Werner Spies, en su catalogación de la obra escultórica de Picasso, recoge 664 obras realizadas entre 1902 y 1971, en un muestrario que abarca una diversidad de temáticas, formatos, materiales y estilos que convierten al artista malagueño en un maestro del trabajo con los volúmenes, siendo su obra escultórica menos conocida que la plástica, no obstante estar ambas a la misma altura de calidad, interés, ambición y maestría.

Las primeras esculturas de Picasso coinciden con su periodo azul, estando emparentadas a la vez con las obras de Rodin y Gauguin y Medardo Rosso, para ir inclinándose de manera creciente, a la vez que iba sentando las bases para la invención del cubismo, por el arte primitivo oceánico (al que no es ajena la influencia de las esculturas de Gauguin) y africano. Este voluntario arcaísmo será sustituido ya en la época cubista por obras de factura tosca, con perfiles sin desbastar, ejemplificadas por el bronce "Cabeza de mujer" de 1909, en las que asume postulados futuristas dentro de una concepción puramente cubista. El siguiente paso será, ya inmerso en el cubismo sintético, la creación de ensamblajes de diversos materiales (cartón, cordeles, agujas, telas) en los que el motivo principal de la obra son guitarras.

En 1914 crea "Vaso de absenta", obra en la que fusiona elementos cotidianos como una cucharilla con el bronce, la arena y la pintura, jugando con los efectos de la transparencia, el interior y el exterior, renunciando sin embargo a una interpretación realista. Es ésta la época en la que también realiza bodegones y construcciones en los que une pintura y escultura, usando maderas, cuerdas y láminas de metal para reconstruir los objetos de una manera plena de libertad e imaginación en lo que consiste una exploración de las capacidades tridimensionales del cubismo que la llegada del clasicismo a su obra plástica no podrá detener y que se manifiesta en la voluntad cubista de los maniquíes animados que realiza en 1917 para el ballet "Parade".

La voluntad picassiana de experimentación escultórica llegará a la cumbre en la década de los años 20 y 30 a través de las esculturas de alambre de 1928 y las deformaciones biomórficas que desde finales de los 20 realiza, todo ello con una estética surrealista, manteniendo en numerosas ocasiones la técnica del ensamblaje y en otras consiguiendo auténticos objetos-poemas en los que aglutina materiales diversos e incluye arpilleras, arena, hojas de plantas e incluso mariposas. La voracidad creadora de Picasso se encuentra en su apogeo. Y este frenesí de la imaginación ya no disminuirá.

La deformación de las figuras, la distorsión de los cuerpos y de los rasgos, la belleza convulsa preconizada por André Breton, protagonizan la escultura picassiana de estas décadas, en las que hay momentáneas concesiones al clasicismo como "Figura", de 1933, que sin embargo son simultáneamente sometidas a una manipulación que altera las formas para afirmar el triunfo del surrealismo sobre la serenidad clásica. Es el surrealismo quien facilita a Picasso el uso de los "objets trouvées" cuyo resultado más conocido es "Cabeza de toro", de 1942, en la que Picasso se limita a unir un manillar y un sillín de bicicleta para obtener una imagen de asombrosa sencillez a la vez que contundente. No hay material que Pablo desista de usar, ni forma, por imposible o chocante que resulta, que no se atreva a convertir en escultura.

Durante la ocupación alemana Pablo aprovecha la amplitud de su estudio de la rue des Grands-Augustin para realizar esculturas de gran formato, la más conocida de las cuales es "El hombre del cordero", de 1943, más entroncada con la escultura arcaica griega, e incluso con el arte paleocristiano, que con el surrealismo. La textura rugosa, las formas rudimentarias, son las que predominan en los años de la Segunda Guerra Mundial. Habrá que esperar a la década de 1950 para que Picasso retome los ensamblajes en los que une materiales de desecho con el modelado. Así utiliza una patinete sin ruedas para convertirlo en un pájaro, incluye hojas de palmera para reproducir a una mujer embarazada, incluye una cesta en el vientre de una cabra o utiliza un coche de juguete como cabeza de un simio. A la vez retoma de sus experimentos cubistas la utilización de pintura sobre la superficie de las esculturas para conseguir otra serie de obras que vuelven a ser, como todas las anteriores, magistrales.

 
Fotógrafo. Esta época que nos está tocando vivir, en la que los medios de comunicación, la televisión, internet, etc… nos tienen permanentemente informados y a la vez mantienen a los personajes importantes continuamente en el escaparate, pudiendo seguir al segundo cualquier actividad que nos interese, o asistiendo a un evento a miles de kilómetros de donde se está produciendo, constituye el tiempo ideal para que una figura como la de Pablo Picasso se hubiera convertido en el personaje de nuestro tiempo, si es que de todas formas a nivel artístico ya no lo es.

Porque recordemos que, pese a que estamos hablando de una técnica-arte de invención y sobre todo perfeccionamiento relativamente reciente, Picasso posiblemente haya sido el artista más fotografiado de su tiempo, tanto a nivel periodístico, con reportajes de su actividad artística, como a nivel, podríamos llamar de "objeto de estudio", con gran interés de los mejores fotógrafos del momento en introducirse en la intimidad de su casa o su taller y lograr de alguna forma captar la esencia del genio.

Podemos acordarnos aquí de multitud de artistas que han plasmado la imagen del maestro en algún momento de su vida, desde el mismísimo Cartier-Bresson, precursor del arte fotográfico, a los más reputados fotógrafos del siglo XX, como Robert Doisneau, Man Ray, Brassaï, Gyenes (cuyo legado fotográfico es propiedad de la Fundación y se puede consultar en el Centro de Documentación); Roberto Otero, Arnold Newman, André Villers, Lucien Clergue, e incluso la propia Jacqueline Roque. Pero, sin duda, el que realizó un trabajo más intenso y más completo fue David Douglas Duncan, quien desde mediados de la década de los 50 se introdujo en la vida de Pablo y su familia convirtiéndose con su Leica en testigo silencioso del devenir cotidiano, del trabajo del maestro, de las visitas de los amigos, de los juegos con los niños, etc.

Tampoco debemos olvidar, porque es importante el dato, la relación inmediata que, como usuario, Picasso establece con la cámara. Adopta rápidamente las ventajas que le proporciona el uso de la misma para aplicarla a su obra, de manera que, desde la primera década del siglo, hace continuamente fotografías que utiliza para visualizar y dejar constancia del resultado de obras que podemos considerar precursoras de las actuales instalaciones, o de nuevo adelantándose a los acontecimientos realizando collages con las instantáneas tomadas.

Igualmente se autorretrata infinidad de veces delante de sus más famosos cuadros de la época o toma instantáneas en sus viajes, como por ejemplo el que realiza en 1909 a Horta de Ebro.

Lástima que los genios no sean inmortales, porque el gran Picasso hubiera hecho las delicias de los mejores artistas de nuestro tiempo, a buen seguro que Annie Leibovitz nos hubiera ofrecido una visión muy particular del maestro o el mismo Alberto Schommer conseguiría un gran retrato sicológico de Pablo. ¿Y por qué no imaginar al mismo Picasso interesado en dominar las técnicas digitales y enviando regalos en forma de imágenes de sus últimas obras a sus amigos repartidos por todo el mundo?

 
Grabador. La relación que mantuvo Picasso con el grabado fue muy intensa, pudiendo denominarse incluso de pasional, desde que realizara EL ZURDO en 1899 (esta obra se denominó así ya que la figura representa un picador que al ignorar el artista que debía grabar el tema al revés, representa involuntariamente la figura invertida), fue una técnica que meditó, trabajó y experimentó como pocos maestros en la historia del arte han hecho. Su obra gráfica da testimonio de los sentimientos e ideas del pintor.

La temática utilizada va frecuentemente de la mano de temas utilizados en otras facetas, hay ocasiones en las que un personaje aparece antes en un grabado que en una pintura o dibujo. Paralelamente a sus etapas estilísticas, puede clasificarse su obra grabada dependiendo de las técnicas utilizadas.

El aguafuerte y la punta seca son las utilizadas en su primera etapa como grabador, además del ya citado Zurdo, son también los saltimbanquis de 1904 y 5. En 1904 instalado en el Bateu-lavoir realiza la gran obra maestra La Comida frugal, siguiendo unas breves instrucciones de su amigo catalán Ricardo Canals sirvieron para poder realizar esta obra. De estos años son también las escasísimas xilografías y los primeros monotipos que realiza Picasso. El primer grabado cubista lo realiza dos años después de haber hecho Las Señoritas de Avignon, en 1909, estas obras son en su mayoría ilustraciones para libros: Saint Matorel y Le Siège de Jèrusalem, ambos de Max Jacob.

Es ya en la década de los años 20 cuando Picasso experimenta y trabaja más el grabado. Siendo de esta época las ilustraciones para obras de Balzac (La obra maestra desconocida) y Ovidio (La Metamorfosis). Su obra cumbre, La Suite Vollard, de cien grabados encargados por Ambroise Vollard y realizados entre 1930 y 1937, estampados en el taller calcográfico de Lacourière, el tema principal es el de los trabajos del escultor, el taller del escultor y su modelo. El pintor aplica aquí un contorno suave y modelado de una forma magistral.

En los años treinta el mito del minotauro (monstruo con cuerpo de hombre y cabeza de toro) ocupa un lugar muy importante en la obra de Picasso. De 1935 es la Minotauromaquia, considerada una de las obras má importanes del siglo XX.. En 1937, siguiendo los pasos del Guernica, realiza su aguafuerte Sueño y mentira de Franco, en el que aparece la figura del General irónicamente caricaturizada.

Aunque con anterioridad había probado en alguna ocasión la técnica litográfica, es después de la II Guerra Mundial cuando en el taller Mourlot la trabajará a fondo tanto sobre zinc como sobre piedra, incorporando un nuevo elemento para él en el grabado el color.

Una de las obras litográficas más conocidas de Picasso La Paloma de la paz, adornó el cartel para el Congreso Mundial de la Paz de 1949 en París

El cambio de residencia de París al sur de Francia, hace que en Vallauris conozco al impresor Arnéra que le iniciará en el grabado sobre linóleo, en las que utilizan el color superponiéndolos en la misma matriz, trabajan muchos carteles

Al negarse Picasso a vivir en París, en cada una de sus casas se hace instalar un taller de grabado primero ayudado por Jacques Frelaut y desde 1963 por los hermanos Crommelinck. En los últimos años de su vida la producción de obra grabada aumenta enormemente de esta época son la serie 347, de los que 66 fueron destinados a ilustrar La Celestina de F. de Rojas. Predominan los temas eróticos, aunque presta también atención a las variantes del pintor y la modelo.

Los grabados de Picasso son por su número y calidad una parte fundamental de su obra.